Por Tania Aviña

02/10/2017

Cuidar las emociones después del temblor

KOKORO NO KEA

Método japonés para superar el estrés postraumático

 

Tras un sismo de alta magnitud como el que vivimos el 19 de septiembre en la Ciudad de México, poco a poco nos levantaremos gracias a la enorme solidaridad, fuerza, valentía y generosidad de nuestra gente. Nos levantaremos, nos levantaremos. Pero la memoria de este poderoso movimiento persistirá.

 

Sin duda un evento de esta naturaleza tiene consecuencias económicas, materiales y políticas. Una más tiene que ver con la salud mental; aquellas personas que perdieron a un ser querido, quienes perdieron su hogar, a una mascota, su escuela o su trabajo, por supuesto son quienes mayor apoyo necesitan. Incluso quienes no tuvimos pérdidas, de manera directa o indirecta conocemos a alguien afectado y nos sentimos tristes por él o ella. Nos entristece nuestra ciudad y nuestra gente. También nos orgullece la capacidad amorosa de prestar ayuda de miles de personas que así lo hicieron.

 

Hay una tendencia a minimizar el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), sin embargo, el cuidado de esta condición, común después de este tipo de desastres, es esencial. Los síntomas se manifiestan a través de flashbacks o el sentimiento de que el evento está sucediendo nuevamente, dificultad para dormir o pesadillas, sentimiento de soledad, explosiones de ira, sentimientos de preocupación, culpa o tristeza.

 

A partir del terremoto de 1995 en Kobe, Japón desarrolló una metodología para atender a la población que presentaba síntomas de TEPT. Como resultado, se obtuvo un manual con recursos para superar la crisis. Kokoro no kea, viene de la palabra japonesa “kokoro”, que significa corazón, y del término “kea”, que surge del término anglosajón “care” (cuidado) y se refiere al cuidado del corazón. En un sentido más amplio, se refiere al cuidado del alma y de la salud mental, algo vital en el tiempo posterior a una situación de desastre. Te comparto las propuestas generales del modelo japonés:

 

  1. Realizar ejercicios físicos suaves alternados con relajación como el tai chi.

  2. Estructurar el tiempo y mantenernos ocupados.

  3. No evadir el dolor y el sufrimiento con el uso de drogas o alcohol.

  4. Tratar de mantener un itinerario lo más normal posible.

  5. Seguir haciendo las cosas que nos hagan sentir bien, útiles y solidarios.

  6. Tomar pequeñas decisiones cotidianas, tener pequeñas metas cotidianas, día con día, y no perder esa brújula.

  7. Descansar lo suficiente y no autoflagelarnos.

  8. Intentar dentro de lo posible comer bien y regularmente.

  9. Saber que los sueños y pensamientos recurrentes acerca de estos eventos traumáticos son normales y deben ser compartidos.

  10. NO es bueno decirle a la gente que le pudo haber ido peor. Las personas traumatizadas no encuentran consuelo alguno en estas frases. En lugar de eso es mejor decir –y realmente hacerlo– que lamentamos lo sucedido y los entendemos.

  11. Organizar un plan de apoyo mutuo.

  12. Colaborar con las instituciones locales, manifestándoles las necesidades reales.

  13. Detectar a las personas que pueden estar manifestando síntomas de enfermedades físicas o mentales e informar a los equipos de salud.

  14. Reforzar la propia responsabilidad y la confianza en la recuperación.

  15. Participar en grupos de autocuidado.

  16. Obtener información sólo de fuentes oficiales y no difundir rumores de fuentes no oficiales.

 

No subestimemos los efectos negativos psicológicos después del temblor. Cuidemos nuestro corazón y el de los demás.

 

Basado en:

https://sugarandspice.mx/2017/09/26/kokoro-no-kea-el-metodo-japones-para-superar-el-estres-postraumatico/