Por Tania Aviña

22/07/2017

Dialogar para construir

En un artículo sobre Otto Scharmer que recientemente leí como referencia para impartir una sesión con docentes de educación básica, encontré una breve pero sustanciosa definición: “Podemos decir también que el diálogo es “una conversación en la que las personas piensan juntas”. Y después decía: “Pensar juntos implica no mantener nuestra posición inamovible hasta el final, sino abandonar la certeza y estar abierto a las posibilidades que resultan sencillamente de estar en relación con otras personas”.

 

Debo decir que me sentí emocionada al leer estas sencillas pero poderosas frases. Conversar, pensar juntos, abandonar certezas… son ideas que merecen conversaciones largas y apasionantes. Más que ideas, pienso que son habilidades que se desarrollan y que pueden convertirse en prácticas cotidianas con un impacto trascendente en la calidad de las relaciones entre los integrantes de la comunidad educativa.

 

Pienso en la siguiente escena: Docentes, directivos, alumnos y padres de familia teniendo conversaciones significativas, creando condiciones para la participación social en la vida escolar. Al pensarlo visualizo a personas rompiendo esquemas, no sólo sociales sino personales. Visualizo resistencias pero también apertura frente a la necesidad de estrechar los lazos entre los miembros de la comunidad educativa en beneficio de todos sus integrantes.

 

Otto Scharmer propone los siguientes cuatro tipos de diálogo.

  1. Hablando suave. Se utiliza un lenguaje consistente con las normas sociales dominantes. Normalmente la gente no dice lo que realmente piensa y siente.

  2. Hablando fuerte. La personas empiezan a decir lo que realmente piensan. Empiezan a construirse acuerdos para poder pensar, hablar y trabajar juntos desde la diferencia. Para ello, los miembros del grupo aprenden a suspender sus juicios.

  3. Diálogo reflexivo. Las personas dejan de hablar para convencer a otros, o para echar la culpa a los demás, y empiezan a hablar de su experiencia personal. Hay apertura y reflexión hacia las ideas o suposiciones implícitas que guían los comportamientos y acciones.

  4. Diálogo generativo. Las personas se hacen conscientes de la presencia de una totalidad que no se impone desde fuera, sino que es resultado de la propia creación individual y colectiva. La conversación se experimenta como un “fluir”, nuevas posibilidades y opciones emergen.

 

Pienso que establecer diálogos generativos requiere voluntad y perseverancia, y como dice Scharmer: “estar abierto a las posibilidades que resultan sencillamente de estar en relación con otras personas”.