Por Gabriela Franco

14/08/2015

DIÁLOGOS para Emprender

En el Laboratorio de La Vaca Independiente creemos profundamente que estos tiempos nos presentan una gran oportunidad de transformación consciente, individual y colectiva.

Y sabemos que las nuevas posibilidades de ser y hacernos emergen de esfuerzos co-creados que buscan intencionalmente detonar comunidades más resilientes donde existe un mayor bienestar para todos.

Por ello, estamos organizando una serie de eventos e iniciativas que buscan generar espacios de diálogo para sensibilizar, reflexionar y co-crear en los temas que consideramos más importantes -la educación, el emprendimiento social y nuestra comunidad- como práctica para la transformación consciente.

El día de ayer tuvimos nuestro primer experimento, la Cena DIALOGOS para Emprender, a la cual asistieron amigos cuyo hacer nos ha inspirado: Agustín Mier y Terán, Erick Ramírez, Fernanda Acosta, Fernanda Castillo, Gabriel Charles, Jerónimo Pastor y James Ritch.

Inspirados por la belleza del lugar en el que nos reunimos, ofrecimos un espacio para explorar, reflexionar y co-crear en torno a las siguientes preguntas: ¿Qué tipo de cultura emprendedora está emergiendo en México? ¿Qué cultura quisiéramos generar? ¿Cuál es el potencial y qué se necesita para detonarlo? Sabíamos que estas preguntas no serían respondidas en una noche, sin embargo, nos sirvieron como punto de partida para este primer ejercicio de exploración y nos las llevamos para seguir reflexionando en nuestro día a día y en futuras conversaciones.

Abrimos la reflexión, reconociendo que el emprender implica un compromiso que es más grande que uno mismo, pero que de otra forma no sería posible. Hemos visto que los emprendedores siguen siempre adelante a pesar de tener el viento en contra, por ello creemos que se requieren características muy especiales. Sin embargo, pensamos que el actual “ambiente emprendedor” es muy confuso y requiere de una mayor profesionalización.
Por lo cual, creemos que es importante poder co-crear las condiciones adecuadas en el “sistema” del emprendimiento para lograr que cada día más emprendedores florezcan; un marco legal y fiscal eficiente, un modelo educativo que genere aptitudes emprendedoras y por último, mayor acceso a capital semilla.

Sin embargo, cerramos nuestra deliciosa cena elaborada con productos locales y orgánicos, pensando que el cambio más importante será el poder lograr un nuevo modelo mental en el que se vea el fracaso como algo bueno y que en lugar de sólo preguntar ¿Cuál es tu proyecto y cuánto vale? podamos ir más allá y cuestionarnos profundamente ¿Qué queremos emprender y por qué?