Por Gabriela Barbeytto

07/09/2017

Divertirnos aprendiendo

Jugar y divertirse fueron dos de las grandes intenciones que se cumplieron en un taller de creatividad que llevamos a cabo en el Faro Escandón con niños y niñas de 5 a 11 años de edad. Recuerdo que en una sesión, una actividad consistió en “inventar” un juego en el que se pudieran integrar todos los participantes del grupo.

 

Durante la organización me acerqué a cada equipo a preguntar si necesitaban ayuda, pero encontré un “no, gracias” fue entonces que me dediqué a observar el proceso de creación y construcción. ¿Qué observé? risas, ideas, diversión y mucha emoción por realizar la tarea, pero sobre todo mucho conocimiento ahí expuesto. Desde Citlalli la más pequeña hasta Luis el mayor de todos, compartieron sus gustos y experiencias lo que sirvió como punto de arranque para su creación.

 

Me agradó profundamente observar el cumplimiento de la tarea, pero lo que verdaderamente llamó mi atención fue su proceso de organización para cumplir con el objetivo. En un inicio la dinámica no tenía ni pies ni cabeza, pero poco a poco se fueron escuchando las voces de todos, y si bien, los juegos que “inventaron” fueron una mezcla de los conocidos, el espacio dio para conocerse y tomar decisiones, habilidades nada fáciles de poner en práctica y mucho menos en un grupo de niños tan heterogéneo.

 

La experiencia fue rica para todos y en muchos sentidos, fue evidente como la escucha y el diálogo de las sesiones dia estuvieron muy presentes potenciando las habilidades sociales y comunicativas tan significativas para el aprendizaje, pero también fueron recursos esenciales para la toma de acuerdos y el cumplimiento de una tarea que los dejó a todos totalmente satisfechos.