Por Gabriela Barbeytto

09/10/2017

El Café del Mundo, una alternativa para conversar y reflexionar

 

Propiciar un espacio de interés y reflexión en cada uno de los cursos que imparto en La Vaca Independiente es uno de los propósitos, pero lo que se analiza, se evalúa, se contrasta, se construye y se aprende es finalmente la tarea que me ocupa. Tal vez, porque son esos descubrimientos colectivos los que hacen la diferencia entre quedarse con la información de la metodología dia o llevarla y practicarla.

 

En diversas sesiones de formación he empleado el Café del Mundo como una herramienta para iniciar esa reflexión y diálogo. Y es que no hay nada más rico que la construcción colectiva cuando se desprende de un lenguaje común, de intereses compartidos y de una preocupación genuina por la enseñanza y el rol actual del educador.

 

Una experiencia con estas características la viví hace un par de semanas con un grupo de docentes de educación media superior. Con ellos pude constatar la necesidad que tenemos por conversar, abrir espacios de diálogo que nos permitan expresar libre y sanamente nuestros puntos de vista, pero sobre todo de escucharnos hasta crear puntos de encuentro.

 

Fue a partir de esta experiencia que varios de los asistentes cobraron consciencia de la enorme necesidad de generar en los niños, niñas y jóvenes estas conversaciones dentro de las aulas, porque más que ser una pérdida de tiempo son la base para desarrollar su pensamiento crítico.