Por Cristina Díaz

22/07/2017

El diálogo, el arte de pensar colectivamente

El arte de la conversación es el arte de escuchar y de ser escuchado.

William Hazlitt

 

Te has preguntado ¿qué pasaría si las personas procuraran más espacios para dialogar y conversar sobre lo que piensan, lo que sienten, lo que les preocupa, las aspiraciones y los sueños que persiguen, las dudas que emergen, lo que podemos cambiar de forma individual o colectivamente?

¿Cómo podemos gestionar acciones de diálogo con nuestros colegas, amigos, en familia y por qué no, con nuestros vecinos?

¿Qué sucedería si contáramos con distintos espacios para dialogar? ¿Qué aprenderíamos juntos? ¿Qué acciones de forma individual y colectiva pueden emerger? ¿Cómo serían las relaciones humanas?

William Isaacs (1999) define el diálogo como “una conversación con un centro, sin lados”, una manera de captar la energía de nuestras diferencias y canalizarla hacia algo que no ha sido creado antes. A través del diálogo podemos superar la polarización y alcanzar un sentido común profundo, accediendo así a la sabiduría y el poder compartido de un grupo. La intención del diálogo no es llegar a un acuerdo entre las partes, sino alcanzar un punto de comprensión diferente y, desde ahí, formar una base totalmente nueva para guiar nuestros pensamientos y acciones. Podemos decir también que el diálogo es “una conversación en la que las personas piensan juntas”. Por último, es importante tener presente que pensar juntos implica no mantener nuestra posición inamovible hasta el final, sino abandonar la certeza y estar abierto a las posibilidades que resultan sencillamente de estar en relación con otras personas.