Por Cristina Díaz

07/09/2017

El juego es parte de tu vida

En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir.

El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre

al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.

Pablo Neruda

 

 

 

Me he preguntado muchas veces porque al juego no le hemos dado el sentido y el significado de que sea parte de nuestro aprendizaje durante toda la vida.

De niños es una actividad inherente a nuestros días permitiéndonos comprender que podemos interactuar con los demás a encarnar roles, personajes reales e imaginarios.

A través del juego desarrollamos habilidades sociales como compartir, respeto, integración, colaboración, toma de decisiones, empatía, etc.

 

El juego permite que haya armonía entre el cuerpo, mente y esencia y por supuesto los cinco sentidos. Se manifiesta una exploración de dar voz para emerger la creatividad y la expresión creativa, incluso para reinventar.

 

La reflexión sería ¿porque está presente sólo en los primeros años de nuestra vida? Siempre me he preguntado porque llegando a la primaria se acaba el cantar, jugar, explorar, aprender de forma práctica. En qué momento comenzamos a mirar al juego como una pérdida de tiempo, y como una detonador que potencializa nuestras destrezas en la vida.

 

Me atrevo a pensar que el juego nos ofrece distintas perspectivas, que nos enriquece la percepción y por ende nos da autoconocimiento, nos permite mirar lo que sentimos y podemos tomar decisiones más claras, descubriendo nuestra misión en la vida y en el mundo.

 

¿Puedes imaginar la vida sin el juego? ¿Qué tipos de juegos han sido parte de tu vida? ¿Qué juegos persisten hasta nuestros días? ¿Qué juegos hace falta fomentar?