Por Gabriela Barbeytto

07/09/2017

El juego: recurso de aprendizaje por excelencia

Expertos en el desarrollo del niño como psicólogos y pedagogos constantemente hablan de la importancia del juego en los espacios educativos y de la trascendencia que este tiene en el aprendizaje; sin embargo, algo ocurre que de pronto el juego de intercambio con los otros, aquel donde el movimiento y la socialización eran la parte medular ha ido perdiendo su espacio y trascendencia. Si bien, no es una generalidad, pero pasa que en muchas escuelas los docentes lo visualizan como un descanso y no como un generador de aprendizajes significativos, lo que los lleva a reprimirlo y a veces hasta evitarlo dentro de sus aulas.

 

Y es que, con el juego, el niño experimenta, investiga, conoce, crea, se divierte y descubre, pero también aprende a expresar lo que conoce, lo que piensa, lo que siente, al mismo tiempo que se identifica con los otros y va construyendo su personalidad.

 

Tener niños felices, creativos y divertidos es lo que nos falta en la actualidad, si lo que queremos es que se desarrollen de forma integral y armónica, debemos poner atención a lo que dice Francesco Tonucci “Tan importante es dejar que los niños jueguen como impulsarlos a que lo hagan”

 

Crear las condiciones dentro y fuera del aula, así como propiciar esos espacios y darles a los pequeños la posibilidad de desarrollar esas habilidades tan esenciales para enfrentarse a la vida es nuestra responsabilidad, de ahí que privilegiar los espacios de juego y resignificar las tareas escolares es un tema que vale la pena reflexionar.