Por Tania Aviña

09/10/2017

El valor del pensamiento crítico

Vivimos rodeados de medios electrónicos a través de los cuales tenemos acceso a un gigantesco mundo de información y a múltiples opciones para comunicarnos. Pero estos aparatos, que se han vuelto inseparables, (casi extensiones de nuestro cuerpo), no contienen algo que nos corresponde a los usuarios: pensamiento crítico para darles un uso reflexivo, responsable y equilibrado.

 

Desde temprana edad los niños empiezan a utilizar el celular o la tableta. Es cierto que por sí mismos estos aparatos no son, ni nocivos ni benéficos. El riesgo que el uso de los medios electrónicos supone es que las personas se conviertan en consumidoras pasivas y apáticas que no tomen postura frente a la información que descargan, los juegos que juegan, o las redes sociales que usan.

 

El pensamiento crítico permite hacer juicios fundamentados, discriminar la calidad de la información, exponer correcta y ordenadamente las ideas y argumentos, así como pensar de manera autónoma.

En el quehacer educativo, esto implica fomentar en los niños y jóvenes la escucha generativa y reflexiva, la consideración de puntos de vista distintos, la capacidad de interpretar, analizar, reflexionar y otras competencias básicas.

Quien piensa críticamente cuestiona la información, forma sus propias opiniones, pero también es respetuoso de la postura de los otros. Busca profundizar con lógica e imparcialidad y aplica estas destrezas en distintos contextos de su vida.

 

Y tú ¿cultivas el desarrollo del pensamiento crítico?