Por Cathy Maurer

12/04/2017

Escuchar para abrazar

Hay situaciones de vida que ponen a prueba tu estabilidad emocional; un ejemplo es el deterioro neurológico de alguien importante para ti.

Cuando fue evidente la demencia senil que padece mi mamá, me alejé de ella porque me costaba mucho trabajo entender lo que estaba sucediendo: yo era incapaz de escuchar lo que ella intentaba comunicarme… y fue muy doloroso.

Más tarde conocí el proceso de la escucha activa y comencé a ponerla en práctica cuando la visitaba. En un inicio solamente me sentaba frente a frente, evidenciando con mi cuerpo que estaba poniendo toda mi atención en ella y recibiendo todo lo que me trataba de comunicar desde su desmemoria, pero no lograba comprenderla. Sin embargo, decidí conscientemente escuchar lo que me decía sin juzgarla ni angustiarme por no entender el mensaje que me mandaba, solamente le mostré que estaba con ella y permanecería allí para acompañarla en ese proceso.

Con la práctica he logrado descifrar en su lenguaje verbal y no verbal, algunos mensajes de su estado de ánimo que me han permitido comprender lo que está viviendo, abrazarla para calmar sus ansiedades y sus miedos… y sanando también los míos.