Por La Vaca

22/07/2017

La historia de lo posible

Hola soy Paulina, formo parte del equipo de la Fundación Haciendas del Mundo Maya y hoy les quiero compartir “La historia de lo posible”.

 

Esta historia habla de un grupo de personas en la Península de Yucatán que hace 15 años soñaron en conjunto con los habitantes de las comunidades rurales, con la reconstrucción de sus viviendas devastadas por el huracán Isidoro a través de un modelo participativo, comunitario, centrado en la persona, que a su vez rescatara el valor y respeto por la cultura maya y permitiera construir un proyecto de desarrollo económico sustentable.

La misión: Ser para generar.

Nuestra visión: Conocer y comprender para transformar.

 

En este lugar un grupo de promotores comunitarios profesionistas trabajan todos los días hombro con hombro con grupos en las comunidades para acompañar procesos de construcción del tejido social y promover el desarrollo humano integral en materia de salud, infraestructura, medio ambiente, educación, cultura y emprendimientos sociales.

 

Después de 15 años, la Fundación ha crecido en cantidad de comunidades atendidas. Por otro lado, la velocidad con la que las necesidades de las comunidades han cambiado nos llevó un buen día a buscar desde la perspectiva holística nuevos caminos para cuestionar, actualizar nuestros ¿para qué? y nuestros ¿cómo? Entendíamos que debía estar basado en la capacidad de reflexionar propia y de nuestras comunidades y dentro de un marco ético que ha sido nuestra brújula para generar transformaciones perdurables.

 

La mediación como camino nos pareció el adecuado y estamos emprendiendo este camino en alianza con La Vaca Independiente, que innovó al traer como vehículo principal el arte y la narrativa.

 

Al principio el planteamiento de este ajuste fue poco tangible para el equipo hasta que iniciamos la práctica, porque eso nos está permitiendo como equipo:

  1. Nombrar saberes, procesos y habilidades con los que muchos de nuestros promotores ya cuentan y aplican y empezar a hablar el mismo lenguaje.

  2. Dar oportunidad a los nuevos integrantes en la Fundación y a los que llevan tiempo en campo a que puedan contar con herramientas sencillas, claras, concretas y alineadas a la metodología de la Fundación para focalizar procesos comunitarios importantes.

  3. Formar a nuestros compañeros que son promotores educativos en comunidad con un método flexible, autogestivo, dinámico y con una estructura probada y poderosa.

  4. Cuestionar, reconfigurar en cuanto a cultura organizacional cuáles son las formas, los caminos de comunicarnos, de reflexionar, de cuidarnos, de autoevaluarnos y evaluar.

Estamos muy emocionados pues iniciamos con el proceso de formación a finales de marzo y estamos generando espacios de diálogo valiosos y constructivos entre nosotros y con la comunidad.

 

La metodología dia será trascendente no sólo para el trabajo en comunidad, sino como una formación holística para nuestros compañeros facilitadores que nos abre la posibilidad de plantearnos más adelante cómo migrar a otros vehículos tan poderosos como el arte, pues estamos rodeados de paisajes naturales extraordinarios, huertos familiares, talleres artesanales que son nuestro campo de trabajo cotidiano con los grupos en comunidad, además de los espacios educativos que se generan en forma en las bibliotecas que hemos construido con las comunidades que hoy suman más de 17.

 

La flexibilidad y comprensión que La Vaca ha tenido con respecto a nuestras necesidades ha sido imprescindible, pues nos ha permitido co-crear el conjunto de herramientas y clima que requerimos para cada escenario.