Por Gabriela Barbeytto

22/07/2017

Las sesiones dia: un espacio de diálogo y reflexión

Una de las riquezas de las sesiones dia son las conversaciones tan diversas y profundas que se generan a partir de la observación de una imagen, o bien de una lectura activa con un texto infantil. En ellas se vierten experiencias, opiniones, emociones, sensaciones y percepciones que hacen de ese espacio grupal un momento de encuentro con uno mismo y con el otro.

Una vivencia como esa la tuve hace unas semanas con un grupo de voluntarias a las que les compartí un texto infantil llamado Soledad, de Eduardo Boza. La historia narra la vida de una niña feliz que vive en el campo con sus padres; sin embargo, hay algo que siempre le ha hecho falta en su vida…y ese es el gran secreto del cuento.

Como mi intención sólo era que disfrutaran la historia, al final de la lectura les pregunté ¿De lo que escucharon que les resultó más significativo? Fue en ese momento cuando cada una de las asistentes evocó sucesos y recuerdos, incluso puedo asegurar que algunas participantes tuvieron un regreso mágico a su infancia. Fue increíble, sobre todo porque se dieron la oportunidad de compartirse y darse en un espacio íntimo y respetuoso donde cada una escuchó y se conectó con la historia de su compañera.
Son estas sesiones dia las que me permiten aprender y replantear mi rol de mediadora, porque propiciar espacios de diálogo como estos en los que la confianza, el respeto, la reflexión y la imaginación están presentes es una acción que debe imperar.