Por La Vaca

21/09/2017

Para cuidar, hay que cuidarse primero

Como adulto, es posible que la tragedia traiga traumas y pérdidas. Algunas pueden ser materiales y otras simbólicas, relacionadas con su casa, negocio o pertenencias.

Es importante tener en cuenta:

  • Todos los que presencian un evento traumático son afectados, de alguna manera.
  • Es normal preocuparse por su propia seguridad, la de su familia y amigos.
  • Sentirse desolado, ansiosos, irritable, enojado y con ganas de llorar son reacciones totalmente normales ante el suceso traumático.
  • Cada quien maneja sus emociones en modo diferente y todas son válidas, no hay que presionarse a aguantarse el sentimiento para parecer fuerte.
  • Si una persona pasó por un suceso similar, hay un trauma acumulado.Y el estrés es doble. Esto es completamente normal.
  • Evite el consumo de drogas y alcohol.
  • Igual que en el caso de los niños y jóvenes: hablar de lo sucedido, tratar de mantener una rutina muy parecida a lo normal y buscar fuentes confiables de información, ayudan a sentir más tranquilidad.
  • A muchas familias les preocupa tener que ir a un albergue. Tener lista una mochila con documentos importantes, una muda de ropa, linterna, llaves y dinero ayuda a sentir seguridad. Los zapatos de suela firme son útiles para desplazarse rápido.
  • Los niños y los adultos pueden estar angustiados por qué va a pasar después. Hay que tener cuidado con la televisión e internet, porque cualquier imagen puede activar reacciones de ansiedad y preocupación.
  • Llamar a las líneas de apoyo emocional puede hacer la diferencia. Igual que en los primeros auxilios, son parte de la salud física y mental.