Por Cathy Maurer

22/07/2017

Presencia plena como base para dialogar

En muchas ocasiones se considera que los niños no tienen la capacidad de sostener un diálogo con un adulto; sin embargo, es justamente lo contrario: Los adultos no sabemos dialogar con los niños ya que nos colocamos en una situación de superioridad y no los escuchamos. Si queremos crear un ambiente seguro en el que nuestros hijos puedan expresarse sin miedo, la escucha activa es una herramienta insustituible.

Cuando un niño inicie una conversación con nosotros, atrapemos el momento para escuchar activamente lo que nos quiere expresar con sus palabras, su cuerpo y sus expresiones faciales sin emitir juicios; pongamos pausa a nuestro diálogo interior para poder enfocar toda nuestra atención a lo que nos está expresando (¡dejando a un lado el celular y la tablet!); tomemos una posición corporal que le muestre al niño que valoramos lo que nos está diciendo.

Con estos tres pasos estaremos fomentando la expresión de ese niño para que, al llegar a la edad adulta, tenga las herramientas necesarias para el diálogo en cualquier contexto