Por Gabriela Barbeytto

07/06/2017

Tolerancia: una habilidad que distingue la conducta prosocial

En estos tiempos en los que cotidianamente escuchamos sobre los altos niveles de violencia en México y el mundo, y de cómo esta se ha apoderado tanto de los espacios públicos como privados, es cuando más convencida estoy sobre mantener y propiciar conductas respetuosas, cordiales, empáticas que nos permitan establecer relaciones estables y armónicas con los otros.

En los espacios de trabajo con los niños, modelar el respeto y la tolerancia es esencial; sin embargo, ayudarles a desarrollar estas habilidades es verdaderamente el reto. En un taller que trabajé con niños y niñas de diferentes grados escolares uno de los asistentes mostraba dificultad para centrar su atención, para escuchar a sus compañeros y para seguir instrucciones, situación que obviamente afectaba al resto de los participantes, pero fue fascinante el cambio que se generó una vez que conocieron, practicaron e interiorizaron los acuerdos de convivencia.

Con esta experiencia aprendí que los límites marcan la pauta, pero lo verdaderamente significativo es ayudarles a ser conscientes que esas habilidades les ayudan a vivir y disfrutar a sus compañeros de escuela, a su familia, a los amigos, porque los hace más sensibles para respetarse y respetar.

Y que finalmente es lo que necesitamos como personas y como sociedad.